domingo, 26 de marzo de 2017

Naty Lomas, colibrí valiente

Naty lleva una vida en construcción, persiguiendo sus sueños, resistiendo ante lo que le habían inculcado que debía ser. 
La música es testigo y herramienta de su evolución, de sus luchas y paces internas. 
Desde el año pasado ha empezado a pintar óleo con los pinceles de su madre. Es su forma de acercarse a ella, de vivirla cerca.

Naty es un colibrí. Busca el néctar de las cosas, su corazón late fuerte, rezuma energía. Resistió al mandato 
para ser libre.



Nació en la década de los 60 en Villahermosa, un pueblecito a 106 Km de Ciudad Real. Es la mayor de tres hermanas. Su padre era maestro. “Mi mamá hubiese querido ser maestra y eso fue lo que le fastidió la vida, porque no le dejaron. La carrera se la dieron a su hermano, 4 años menor. Un talento mi madre…, una artista. Pintaba oleo. Ella estaba para cuidar a sus padres, para casarse…  por eso vivió con una terrible frustración”.

Sus padres querían que estudiasen; “mi padre siempre nos decía: yo quiero que seáis independientes”. Por eso, cuando Naty tenía 7 años se fueron a la ciudad. “Cuando nos fuimos a Ciudad Real mi madre se puso a estudiar dibujo y  pintura. Estaba muy bien porque era muy buena pintando. De pronto, de la noche a la mañana empezó a decir que nosotras la necesitábamos, que tenía que estar en casa, dejó todo y se convirtió en otra persona. Algo le pasó”.  

Ese cambio en su madre coincidió con su adolescencia, momento en el que empezó a tener dificultades con su familia.  “Yo fui la rebelde. Era muy responsable, pero te vas dando cuenta de las mentiras que te rodean, sobre todo en el pueblo..., los chismes. La frustración de mi madre nos marcó mucho.”

Estudió magisterio en Ciudad Real y sacó un promedio que le dio acceso directo a una plaza pública. “No era el objetivo, pero lo conseguí. Tenía 22 años”. 

En el tiempo que pasó hasta que le asignasen un destino, pasando las vacaciones en su pueblo, se enamoró. “El mensaje que siempre nos habían dado mis padres es que mientras no acabásemos la carrera, nada de novios. Yo nada. Justo acabo la carrera, me echo novio y no les gustó porque su familia era de izquierdas, comunista. Fue duro, no superamos lo de la España dividida. Lo viví en mis propias carnes y es duro. Justo ese año me dieron mi primer destino, lejos de Ciudad Real y él me acompaño”.
En ese tiempo en España se vivía una fuerte represión hacia las mujeres, lo cual se unía a la división ideológica. Naty optó por hacer su vida con ese joven sin aceptación de la familia. Como la mayoría de mujeres la época, “me educaron en el miedo. Tenía miedo de que se enteraran que vivía con él”. 

Naty desarrollaba su carrera como maestra compaginándola con el arte, que era en realidad su pasión. “Me iba de titiretera cuando terminaba las clases. Hacía un espectaculo para niños y me recorrí con él todos los pueblos de titiretera. Titiretera, es lo que he sido toda mi vida, titiretera de pueblo en pueblo”. Además de esto, hacía teatro y cantaba. Cuando cumplió 4 años de profesora pidió una excedencia para estudiar teatro en Madrid; nunca se reincorporará al magisterio.
Fotografía del Facebook de Naty Lomas

Estudió en Madrid en el laboratorio WILLIAM LAYTON. Allí vivía con una amiga, también teatrera. “Estudié teatro 3 años;  tenía ahorros y yo vivo muy sencillamente, no necesito mucho. Me salían algunas cosas con lo de los títeres y el segundo y tercer año me dieron beca de la diputación”. Al terminar su formación de teatro, hizo una audición para la zarzuela de Tamayo y entró en los coros. Mientras trabajaba en esa obra, comenzó a montar su propio grupo musical. 
“Por aquel entonces tenía unos 27 o 28 años. Puse un anuncio en el auditorio buscando músicos, porque yo estaba componiendo, y los encontré. Yo ya había pasado por un montón de discográficas, pero era la época en la que estaban de moda los grupos y no querían solistas. Justo conocí a unos muchachos y grabamos un demo con algunas canciones mías. Al que hacía los arreglos, que tenía unos 18 años, le presentaron en una fiesta al productor que descubrió a Alejandro Sanz y le dejó el demo.  Al rato nos llamó diciendo que nos iba a producir 2 temas. Quería meternos en Warner, pero la discográfica no lo aceptó porque justo ese año habían firmado a Presuntos Implicados, que era también un trío. Realmente qué mala suerte. Pero nos metió en Virgin. El grupo se llamaba Nativos, y el primer single lo tuvimos en los 40 principales un tiempo”.

Vídeo de Nativos

Las cosas con el grupo no terminaban de funcionar bien. Y “Virgin ese año, que había sido siempre una discográfica independiente con un súper catálogo, se vendió como sello a EMI y esta compañía no nos ofreció apoyo pues tenía que atender la promoción de sus propios artistas nacionales. Algunas veces he estado muy cerca, pero no, no me tocaba a mí”.

Vídeo de Nativos

Por aquel entonces, su novio se había ido a México en uno de sus múltiples viajes. “La relación no estaba funcionando, pero yo había roto con muchas cosas por él y me costaba dejarlo”. Su todavía productor le ofreció un billete de avión para ir a visitarlo y, de paso, cambiar de aires. “Mi novio estaba viviendo en un foro de teatro así que me fui para allá. Esto fue en el 92”.

México la atrapó, convirtiéndose poco a poco en su hogar.  “Lo que más me gustó fue llegar a un lugar donde estaba rodeada de gente como yo, teatreros, artistas. Yo tenía un costal de miedo, de culpas… un costal. A veces uno huye, estaba huyendo de algo que me causaba dolor. Y de repente estoy en un ambiente de teatro, muy divertido. Mi palabra favorita es apapacho. Es lo que define lo que hizo México conmigo cuando llegué, apapacharme. Es un carácter luminoso, aunque también hay una parte negra”.

En el teatro estaban a punto de estrenar “Los hijos de Kennedy”, de Robert Patrick. “René Pereira, el dueño del teatro, me oyó cantar y se le ocurrió meterme en la obra. Una obra que hablaba de los 60, donde las jóvenes buscaban su libertad. Había 5 monólogos y yo tenía 5 canciones. ¡Yo no había cantado en inglés en mi vida!. Los personajes sacaban toda su frustración, era gente que había tenido unos sueños y la sociedad se los había comido. La hippie decia ¿de qué sirvió todo lo que hicimos? Pero dejaron la semilla, todo lo que nos dieron los 60…”

Su novio se fue y Naty se quedó con la obra. “Muy gracioso, porque el que viajaba era siempre él y la Naty sale una vez y se queda”.
Su estancia era temporal, pero surgían siempre cosas que le hacían permanecer más tiempo en el país. “México me iba poniendo anzuelos y yo así, flojita y cooperando”. 

Se fue a Nueva York con el grupo de teatro y, por aquel entonces, empezó una relación con un actor del foro y dejó a su novio. “A mí me parecía todo tan romántico, yo estaba muy feliz. Porque yo no había tenido nunca un noviazgo feliz. Yo creía que iba a ser sólo una aventura y pensaba regresar a España al volver de Nueva York, pero al final me enganché con ese chavo.”
Hacía ya 5 meses que Naty estaba instalada en el Foro y pensó en mudarse.  “Le dije a René que ya me daba pena, pero me dijo que no había problema, que no me preocupase, estuve allí 2 años.

El tiempo transcurría y Naty fue haciendo su vida en México, trabajando,  siendo arropada por la vida.  “Tengo que agradecer varias cosas en la vida, el apoyo de mis hermanas y la gente que aparecía cuando lo necesitaba. Cuando regresé de Nueva York recibí una llamada de mi productor en España de que venía Alejandro Sanz a su primer concierto en México, venía a presentar “Pisando Fuerte”. Les acompañé  y me dedicó una canción “esto es para una amiga mía, que no pierda la confianza”. Con el dinero que me dió fui tirando el primer tiempo. Después me salió otro trabajo con Warner, promocionando el disco de Madona “Erótica”. Iba haciendo trabajillos y no tenía que pagar la casa. Más tarde fui a hacer a la radio la promoción de “Los hijos de Kennedy “ y llevé mi disco de Nativos; justo ese día estaba en el estudio un músico que es el director de una orquesta llamada “Liverpool Ensemble” que interpreta temas de los Beatles. Me escuchó, me habló de su orquesta. Me dijo que iban a empezar a revisar los arreglos sinfónicos para trabajar con un nuevo grupo y me hizo una invitación para esa temporada. Posteriormente monté otro grupo, me salió un trabajo en un bar por las noches. Después ya me llamaban otras personas, me invitaban para eventos y ahí ya me pagaban mejor. Tenía trabajo todos los fines de semana con un grupo de baile, con un buen repertorio. Tocábamos en cenas. Teníamos un tepertorio muy bonito, muy variado. Con eso estuve como 9 años”.

La idea de volverse a España se iba retrasando y Naty iba haciendo su hueco en su nuevo país.
“Los españoles somos muy preocupones, controladores. Ellos no, pero son menos organizados. Deberíamos aprender mutuamente para liberarnos.”
Por esos tiempos Naty se casó con su novio. “Yo estaba como adolescente, viviendo mi noviazgo. Casándonos él también me ayudó, pues yo estaba renovando la visa y era un problema. Estuve ilegal bastante tiempo. Mi madre vino a mi boda. Estuvimos 2 años de novios y dos de casados, pero se acabó”.
Fotografía del Facebook de Naty Lomas

Con el divorcio le volvieron muchos miedos e incertidumbres. “México me había puesto cosas fáciles, se iban dando las oportunidades y yo cooperaba, fluía. En ese momento me pregunto ¿qué hago? ¿me voy? Tenía 34 años. Todo lo que traía colgando salió en ese momento. Todo era un pozo oscuro, tenía un pavor terrible. Vergüenza de regresar a España con el rabo entre las piernas, miedo de no saber que hacer. No le dije nada a mi familia, tenía miedo de ir y que mi madre me dijera, vesrebelde. Una amiga me llevó a conocer a un terapeuta, David, que ha sido mi maestro de reiki. Ahí es cuando empecé el trabajo, entré en un camino de consciencia imparable. De ahí salieron tres discos: “Amante del mar”, “Alquimia” y “Corazón luna”. He vivido mis más y mis menos, porque fue mucha soledad. Pero México me ha dado la posibilidad de vivir cantando, como la cigarra”. 

Además de componer, produce todo el trabajo de sus discos. “Lo que gano como intérprete me lo gasto como compositora. Nadie me ha ayudado en eso, lo he hecho yo sola. Más que nada, esas canciones, yo que soy una artista de corazón, me han servido para expresar mi proceso. Ha sido como una catarsis. Sustancialmente una catarsis, la trilogía “Veredas del alma” es una catarsis”.

Sus canciones van relatando su proceso, de dónde viene y hacia dónde quiere ir. Como a todos los emigrantes, le golpea la idea de si debe o no regressar a sus raíces, a su país. Igualmente, la desprotección que da vivir lejos de los suyos, junto al paso de los años, y vivir del arte, profesión muy inestable, le provocan dudas. “Mi voz, de alguna manera, ha sido la que me ha llevado a explorar unos caminos diferentes de los que estaban marcados para mí. Este año, como por febrero, empecé una historia que se llama “Biografía de una voz…ser para cantar y cantar para ser” y fue así como empecé a recuperar todo lo que traía atrás. A veces se nos olvida todo lo que cargamos y las cosas que hemos tenido que enfrentar. Yo soy una persona muy valiente. Y sí he pasado temporadas de muchísimo miedo, muchísima inseguridad. Además se va muriendo gente , tus amigos, que eran también una especie de familia. Hay que hacer que la dicha venga de ti. Claro que me entra miedo, pero pienso que siempre ha llegado la gente que tenía que llegar en el momento adecuado, eso es lo que va a seguir pasando. El arte para mí es una proyección de mi trabajo interno como ser humano. He trabajado mucho con la dualidad, y es la piedra fundamental de mi trabajo. La parte del ser humano, de su luz y su oscuridad. Llegas a la luz reconociendo tus partes oscuras, tus heridas, tus temores, todo lo que has tenido que hacer para sobrevivir.. Pero ya no se trata de sobrevivir, sino de vivir con plena libertad. Aceptando lo que eres”.


Lo que más le ha costado en la vida es afrontar la soledad y reconstruirse en el desapego. De lo que más orgullosa se siente es “de mi integridad como persona. No me he traicionado,he sido siempre muy fiel a mi corazón y mis  sentimientos. No he engañado a otras personas ni me he engañado a mí misma. Y si me he engañado, mi conciencia no me ha permitido estarlo mucho tiempo”.

Actualmente encuentra en la pintura una vía de comunicación con su pasado. Vive un nuevo inicio en el que navega entre continentes, siempre en busca de la felicidad.

Solidaria, luminosa, Naty Lomas es una valiente que se construye responsablemente día a día,aceptando sus luces y sombras, y las de su entorno. 
Es un colibrí. Libre.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Mekfoule Ahmed. La vida como lucha

Mekfoule Ahmed es una de las mujeres más jóvenes en el movimiento de mujeres mauritano. Bajo su tímida sonrisa se esconde una gran fuerza que manifiesta cuando expresa sus ideas en público, con una contundencia inédita en una sociedad en la que las mujeres jóvenes no tienen mucho espacio para expresarse. Mekfoule se ha propuesto cambiar esto desde la organización ETKELMI, trabajando en colectivo para que las mujeres mauritanas sean libres de soñar y capaces de materializar sus sueños, desde la sororidad.

Nouakchott, noviembre 2015. Foto: María Castro

Mekfoula Ahmed nació en Atar (Mauritania) en 1993 en el seno de una familia muy conservadora. “Somos sólo dos hermanas, no tenemos hermanos, eso nos ha ayudado. Me crié en un medio muy feminista en el que hay sólo mujeres. Tal vez sea por eso que yo no he sufrido el estrés y la discriminación que viven otras chicas. Yo he tenido una infancia tranquila y feliz y eso me ha ayudado mucho en mis estudios”.
Su madre nunca ha trabajado fuera de casa y se ha encargado de su crianza empujándole a estudiar. “Mi madre no ha podido estudiar pues su padre no se lo permitió. Siempre me anima a que yo aprenda y no viva su situación”.

El crecer entre mujeres, además de haberle evitado un gran número de presiones, le ha ayudado a detectar las barreras que sufren y las situaciones de discriminación a las que se ven sometidas. “Sin embargo, mi interés por los derechos de las mujeres y mi mentalidad feminista surge con el encuentro de otras mujeres jóvenes y leyendo libros de escritoras como Simone de Beauvoir, Emma Goldman y otras autoras árabes. Descubro muchos libros feministas que me cambian la mentalidad, mi percepción de la sociedad, y empiezo a plantearme cómo puedo influir en ella, qué puedo aportar. La situación de las mujeres en la familia, nuestro orden secundario en la sociedad hace que ocupemos roles y responsabilidades secundarios.  Como denuncia Simone de Beauvoir somos el segundo Sexo. Descubro mi conciencia feminista al lado de otras.”.

Sus referentes intelectuales fueron principalmente extranjeros. “En Mauritania no hay muchas mujeres que escriban textos feministas o sobre la situación de las mujeres, y las que lo hacen son francófonas”.
No obstante, Mekfoule se interesa por los derechos de todas las mujeres  y cree que es necesario conocer los discursos y reivindicaciones de otros países. “Es importante buscar referentes en todas partes. Buscamos nuestra existencia, nuestra imagen clara delante de nosotras mismas y eso no se encuentra solo en nuestro país”.

Internet y las redes sociales (facebook, twitter…) fueron  fundamentales para ella. Es de esta forma que se acerca a lo que ocurre en otras partes del mundo, descubre otras formas de pensar e intercambia ideas con personas de dentro y fuera del país. Es así que va surgiendo su deseo de militancia.
“Inicialmente sentía que la situación que vivimos las mujeres no es normal, pero no podía analizarla sola. Encontré a otras jóvenes con mis inquietudes y pasamos unos 8 meses intercambiando ideas, detectando y analizando problemas y pensando en cómo podemos solucionarlos. Fue de estos intercambios que surgió en 2011 ETKELMI como medio de reclamar nuestros  derechos. Nos dimos cuenta de que teníamos realmente necesidad de ejercer nuestros derechos. No sólo de pedirlos, sino de exigirlos.”

http://khadijetou.centerblog.net/7-etkelmi-une-initiative-en-faveur-des-femmes-en-mauritanie

ETKELMI quiere decir “Exprésate” en árabe, y es un llamado a la expresión, a la denuncia. “Inicialmente las mujeres tienen que hablar, expresarse, comunicar sus ideas. Es lo que vivimos nosotras. Inicialmente tuvimos la necesidad de hablar, de intercambiar entre nosotras, y pensamos que el resto de mujeres también lo necesita. Hablar sobre sus problemas, los temas que nos tocan a las mujeres. Por eso escogimos este nombre. Empezamos escribiendo artículos, haciendo debates, intercambios, leyendo mucho… Después comenzamos a plantearnos el cómo podemos llegar a las mujeres, en cuál sería la mejor estrategia para estar en contacto e intercambiar con ellas. También nos planteamos el cómo transmitir nuestras ideas. Hasta ahora hemos conseguido continuar, aunque hay muchas dificultades. Hay muchas cosas que todavía no hemos podido hacer, como el café feminista, algunos documentos… tenemos muchas ideas”.
Madrid, septiembre 2015. Encuentro de Género del programa Masar de la Cooperación Española.  Foto: María Castro
La militancia en la asociación le ofrece ciertas dificultades, aunque su situación familiar es mejor que la de algunas de sus compañeras. “No se puede cambiar el sistema sin tocar la sociedad, y cuando la tocas eres atacada. No es fácil, hay cosas que son muy sensibles. Actualmente evitamos enfrentarnos a algunos de los temas más sensibles. A pesar de esto,  algunas de mis compañeras no han podido continuar en la organización porque a su entorno no se lo permiten; les recriminan estar contra la sociedad. Les dicen que o bien continúan con ETKELMI o con la sociedad, es decir, con sus familias. Obviamente, escogen su familia pues es una elección demasiado difícil”.

 Los problemas que sufren las mujeres en Mauritania son profundos. “No podría ordenarlos según importancia…. Vivimos en la carencia de derechos. Violencias, falta de libertad para tomar decisiones y orientar nuestras vidas… Son problemas que nacen con nosotras. El principal problema es el sistema social que  nos limita; las costumbres, tradiciones, la esclavitud… El objetivo de ETKELMI es conseguir el ejercicio de nuestros derechos, los derechos de las mujeres. Queremos también cambiar el espíritu de la sociedad. Cambiar las leyes, los artículos del código penal, dar más seguridad jurídica a las mujeres. No vamos a conseguirlo fácilmente, hay que luchar para encontrar la existencia que queremos. Debemos exigir lo que queremos. Siempre habrá obstáculos y dificultades, pero si tenemos la voluntad de sobrepasarlos, lo haremos”.

EKKELMI está en contacto con otras organizaciones de mujeres y de la sociedad civil de Mauritania y cuenta con algunas personas que apoyan la organización. “Estamos en contacto con otras organizaciones de mujeres y jóvenes, especialmente desde que empezamos con el programa Voces de Mujeres. Este programa nos ayudará para conocer bien la situación de las chicas, tendremos unos datos de base. Queremos escucharlas, ver sus sueños, vida cotidiana, obstáculos…”.

Madrid, septiembre 2015. Encuentro de Género del programa Masar de la Cooperación Española.  Mekfoule con las activistas mauritanas Fatimetou Mohamed Salek y Mekfoula Brahim. Foto: María Castro
Mekfoule estudia derecho en la Universidad de Nouakchott, aun sabiendo que el ejercicio de esta profesión en Mauritania es casi imposible para una mujer.  “Prefiero esta orientación porque quiero ayudar a las mujeres a acceder a la justicia. Actualmente las chicas de ETKELMI necesitamos tener una buena experiencia académica para saber todo lo necesario sobre nuestros derechos y cómo defenderlos, para buscar las mejores soluciones”.

De lo que más se siente orgullosa es del aporte e intercambio con otras mujeres, de su actitud positiva y su dinamismo. Son estos los pilares de su evolución.

Mekfoule busca alas. Es presente y futuro. 


sábado, 29 de octubre de 2016

MEKFOULA BRAHIM. Ser resistencia





Fotografía sacada del artículo: http://www.mozaikrim.com/2014/12/mekhfoula-mint-brahim-biologiste-et-activiste-la-juste-de-l-adrar.html



Mekfoula desprende fuerza y transgresión. 

Transgrede con su forma de hablar apasionada ante cualquier público, con su forma de estar, de vestirse, de osar hablar de religión y de colonización ideológica  en un entorno en el que va a contracorriente.
Mientras es mainstreaming hablar de los males de occidente y su ataque al Islam, ella se centra en criticar la entrada con fuerza del Wahabismo en Mauritania y los rápidos cambios que causa, especialmente en la vida de las mujeres.
Mekfoula nació en los años 60, “no conozco la fecha de nacimiento, porque mi padres no sabían leer. Creo que nací a finales de los 60, 68 o 69”. Calcula que tiene 48 años. Pertenece a la tribu Awlad Ghaylan, tribu de guerreros. Madre de un hijo; divorciada 4 veces.



Fotografía de María Castro Serantes

 Nació en un pueblo llamado Tawaz, cerca de Atar, en el Adrar de Mauritania. Tiene 3 hermanos y 3 hermanas de la misma madre y padre, ella es la penúltima. “Cuando era pequeña vivíamos en una tienda, nos desplazábamos mucho, cada 2 o 3 meses siguiendo el agua. Somos nómadas, teníamos camellos”. Recuerda de esa época los juegos con las mujeres de su comunidad. “Yo he sido siempre la excepción de mi familia, la que hace todo lo diferente. Nací así, reivindicativa, diferente”.

De niña le practicaron la Mutilación Genital Femenina, como a todas las mujeres de su familia. Ahora de adulta lee esta violencia como un medio para aterrorizar a las mujeres desde que son pequeñas y potenciar su sumisión. “Lo hacen para disminuir la fuerza de las mujeres; creen que es el clítoris lo que nos da la fuerza, que juega un rol fundamental sobre la personalidad de las mujeres, no sólo para las relaciones sexuales. Cuando era pequeña, 4 o 5 años, mi tía me decía «no hemos cortado todo bien, si te portas mal vamos a cortarte todo». Siempre me asustaban con eso, mi madre me dice todavía que si hubieran cortado más, sería tranquila. Ese miedo que te meten cuando eres niña juega un papel sobre tu personalidad, para que hagas todo lo que te dicen”

Sus padres se separaron cuando ella era una niña; tiene 7 hermanos y hermanas de posteriores matrimonios de su padre y una hermana de posteriores matrimonios de su madre. “Fue mi madre quien se quiso divorciar. Creo que le vio con otra mujer, discutieron y ella se fue. Así es aquí, un día te levantas, dices que te quieres divorciar y te vas. Si el hombre quiere aportar, lo hace, sino no, nada. No se sigue la ley. La tribu se ocupa de la mujer y los hijos”.

Su madre se fue a Atar y después a Zouerat y se casó con otro hombre. Tras esto los hermanos/as se repartieron entre su madre, su padre por un breve período de tiempo, su abuela y su tío. Con el tiempo, terminaron viviendo todos/as con su madre.
Ella  se quedó con su abuela hasta que ésta estuvo muy mayor y se fueron a Zouerat con su madre, donde permaneció hasta irse junto a sus hermanas a  Nuadibú a vivir con uno de sus hermanos, que regresara de estudiar en Francia. “Mi madre decía que no le hacíamos caso, que tenía miedo de que un hombre nos llevase. Es la tradición, él se hizo cargo de nosotras”
En Nuadibú estudió hasta 1989, que terminó su bac y viajó a Argelia a estudiar Biología. Allí vivió hasta 1993, que regresa a Mauritania tras finalizar sus estudios. 
 

Fotografía tomada del Facebook de Mekfoula Brahim. Argelia, universidad.

En 1994, con 26 años,  se casó por primera vez, durando este matrimonio 7 meses. Ese mismo año comenzó a trabajar en la Société Nationale Industrielle et Minière de Mauritanie, donde pasó 10 años. “Dimití. No aceptaba esa vida, trabajaba todo el día. Por esa época ya me estaba cuestionando muchas cosas sobre las costumbres y nuestra forma de ser”. 

En el 2000 se casa nuevamente y se desplaza a Nouakchott. Al año siguiente tiene a su único hijo. “Estuve 9 años con el padre de mi hijo; sólo tuve un hijo, lo que no está bien visto aquí. Pero creo que es lo mejor para mí, porque  entré en muchas cosas y no tengo mucho tiempo”. 
 En  Nouakchott se examinó para entrar a trabajar en la función pública y entra a trabajar en un hospital. En la capital se siente más cómoda, pues la vida es menos tradicional y hay más acceso a la cultura.


Por razones de trabajo de su marido vive en China de 2004 a 2006. “China es el país más bonito del mundo, conocí mucho el país, es otro mundo”. Fue allí que tuvo su primer contacto con internet y comenzó a escribir. “Pensaba mucho, pues tenía mucho tiempo al no trabajar. Empecé a sentir que las personas eran insolidarias, que las mujeres estábamos bajo los hombres…Me cuestionaba muchas cosas. Comencé a escribir en un sitio web que abrí bajo un pseudónimo lo que no podía decir abiertamente”

En 2006 tiene que regresarse a Mauritania, pues corre el riesgo de perder su trabajo. Sigue escribiendo en el anonimato sus ideas, hasta que en 2009 un amigo le recomienda salir a la luz y militar desde la sociedad civil. “Insistió para que crease una organización y dijera lo que pensaba legalmente, sin esconderme”. Así que ese mismo año funda la asociación Pour una Mauritanie vert et démocratique. A partir de ese momento me mostré públicamente. No puedo decir el nombre bajo el que escribía antes. Pueden matarte fácilmente”.


Desde que aparece en la vida pública, Mekfoula es fuertemente criticada por algunos sectores sociales, en ocasiones incluso por mujeres mauritanas que comparten preocupaciones con ella pero que consideran que esto debe hacerse siguiendo las reglas sociales, al menos las religiosas. “Las activistas dicen lo que la gente quiere oír, son como la gente quiere que sean, yo no quiero eso, quiero mostrarme como soy, como vivo”.
El problema es que, como denuncia Mekfoula, los códigos sociales y religiosos se están recrudeciendo en el país, especialmente para las mujeres. “Las mujeres en Mauritania tienen una mentalidad antigua. Incluso las comprometidas con los derechos de las mujeres ven a las otras mujeres como sus enemigas. Este es el principal problema, la mentalidad social. Casi siempre quieren estar solas en la luchas o teniendo detrás al resto, tenemos siglos entre nosotros y el resto del mundo…. Mariem Daddah comenzó a cambiar la mentalidad; en su época las mujeres eran más evolucionadas y comprometidas que ahora. Pero con los sucesivos golpes de estado militares Mauritania fue marcha atrás. Solo hay que ver las fotos de esa época. Esta mentalidad que los islamistas están imponiendo, diciéndonos «la vida no vale la pena, hay que trabajar para la vida tras la muerte » lo va cambiando todo. Si esto desaparece la gente empezará a pensar en la vida, a vivir. Si desaparecen guardaremos la vida”.


Fotografía sacada del Facebook de Mekfoula Brahim.

Desde su entrada en la vida pública, su vida no es fácil. Combinar su actividad profesional, su militancia y su vida familiar es complicado y las amenazas que sufre dificultan más la situación.
Centra su discurso en denunciar las discriminaciones en Mauritania, especialmente hacia ciertas etnias, castas y las que sufren las mujeres. Relaciona directamente la manipulación religiosa en la persistencia de estas discriminaciones, e incluso, ciertos retrocesos que se están viviendo en la región. “Una mujer mauritana no debe hablar mostrándose, debe esconderse. Me dicen que no acepto las leyes musulmanas.  Cuando he debatido en la televisión con un religioso no acepté cubrirme, debatí con él con la melafa en la cabeza medio descubierta. Las mujeres mauritanas antes se vestían así, pero como los saudís dan millones quieren que seamos sus alumnos. Arabia Saudí influencia Mauritania dando dinero a la sociedad civil, a varias televisiones, instituciones religiosas…. Esto está influenciando a la población. La mayor parte de la población es pobre y no han tenido acceso a la educación y cultura, por lo que asumen el mensaje. Nos estamos convirtiendo en wahabitas, de DAESH, Al Qaeda”



Mekfoula Brahim y Mekfoule Ahmed. Fotografía de Miguel Lizana, AECID

En Mauritania el conservadurismo e influencia externa son evidentes. Las mujeres cada vez tapan más su cuerpo, saliéndose de las tradiciones locales. Incluso las negromauritanas, cuyo código indumentario tradicional es más cercano al de países como Senegal, Mali, Guinea-Bissau… comienzan a cubrirse la cabeza y a recatar sus atuendos. Además, cualquier crítica o reivindicación que atente contra el statu quo es acusada de ser una atenta a la religión. 
“Para las mujeres mauritanas, el problema es religioso. Siempre se le acusa de salirse de la religión. La mentalidad religiosa dicta todas las decisiones. Las tradiciones vienen de la religión, las relaciones… todo viene de los hombres religiosos. Hay varias etnias en el país y la gente quiere hacernos pensar que estamos unidos por la religión, a pesar de las discriminaciones. Nos saltamos los derechos de los otros con este Islam. Imponemos la lengua árabe, ¿por qué? En el Islam no puede hacerse eso. Reivindico otras interpretaciones del Islam. Si vemos la historia de las mujeres en la época del profeta, estaban con él, en las mezquitas. Ahora las mezquitas son para los hombres. ”
Habla con dureza de las violencias hacia las mujeres y critica el miedo de la sociedad a denunciarlas. En Mauritania, las mujeres gozan de algunas libertades mayores que en otros países, pero esto se conjuga con la persistencia de violencias como la Mutilación Genital Femenina, el matrimonio con niñas y forzado, entre otras.
“Una niña de 12 años casada con un hombre de 49, es violencia. Se da incluso entre clases acomodadas. ¿Cómo puedes llegar a ser diputado tras haber violado a una niña? Y, para colmo, hay quien presume de hacerlo al margen de la ley y de seguir, con ello, el ejemplo del profeta”
Se siente  orgullosa de la defensa que realizó del matrimonio secreto. “Creo que esas mujeres lo están escogiendo, están manifestando a sus familias «no os doy el derecho a vender mi cuerpo; en tal caso, lo venderé yo». Es una forma de reivindicar que tu cuerpo es tuyo, que no le das el derecho a los demás a venderlo, a tu padre, hermano, a la mezquita.  Mi posición fue muy criticada, incluso acusándome de ir contra los derechos de las mujeres, yo creo que de esta forma ellas están forzando sus derechos, ejerciéndolos”.
El matrimonio es en Mauritania una vía de libertad para algunas mujeres “Hay muchas jóvenes que quieren casarse por la presión del sexo y la libertad. Si eres una mujer casada, aquí se dice «ahora ya sabe, puedes soltarla un poco». De esta forma, incluso aunque te divorcies al poco tiempo, no existe ya la presión de preservar la virginidad y gozas de más libertad.

Fotografía de Sofía Moro, artículo  http://elpais.com/elpais/2015/09/15/fotorrelato/1442307292_273718.html#1442307292_273718_1442307794

Un claro ejemplo de la manipulación que existe en torno a la religión es la detención  del joven de casta forgeron (herrero) Mohamed Cheikh ould Mkheitir en 2014.  Mkheteir fue detenido acusado de blasfemar sobre el profeta tras haber publicado en internet un texto titulado “La religión, la religiosidad y los herreros (forgerons)”, en el que denuncia la sociedad de castas que persiste en Mauritania y en otros países de África del Oeste. En este texto hace un análisis comparado de las prácticas habituales en estas sociedades basándose en un estudio histórico en el que el profeta Mahoma se presenta como sectario y tribalista frente a los judíos de Arabia del siglo VII, actitud que se parecería a la que prevalece en las Zwaya (centros de enseñanza religiosa construidos cerca de los lugares sagrados) vis-a vis de los forgerons (herreros) en la sociedad mora actual.  MKheteir se encuentra en prisión desde aquel momento acusado a pena de muerte. El partido islamista moderado de Mauritania, el Tewassoul, se posicionó inmediatamente contra Mkheteir y celebró su condena a pena de muerte.
A nivel nacional, el hecho de haber tratado este caso desde la religión provocó que la respuesta de la sociedad civil local en defensa del joven fuera tímida. Las voces que más se escucharon y persistieron sobre el tema fueron la de Mekfoula Brahim, Aminetou Mint Moctar y Fatimata M’Baye. En las principales ciudades del país se produjeron manifestaciones para pedir que lo condenaran a pena de muerte.
“Manifestarme en defensa de Mohamed Cheikh ould Mkheitir fue uno de los episodios más difíciles de mi vida. Publiqué en Facebook que lo que hizo es citar otros textos, que introduce hasta los números de las páginas. Por la noche sentí que las cosas se iban a complicar; lo borré y me escondí con unos amigos. Tenía miedo. La gente tiene miedo a ser tachada de ir contra la religión. Si no estás con ellos estás con ellos, te consideran contra, por eso se tiene miedo. Lo acusaron por ser herrero (forgeron), no por lo que dijo que fue solo una comparación de textos. Mucha gente piensa que es el islam el que considera que los herreros traen el mal, por lo que creen que hay que matarlo. En realidad, los herreros son los únicos mauritanos que siempre han producido, trabajado. La gente es su enemiga porque ellos trabajan y los demás no”.


En Mauritania la coordinación de la sociedad civil es complicada, en parte por este miedo a ser considerado parte del problema, de la oposición al sistema “En todo el mundo la sociedad civil se relaciona para apoyarse, pero aquí no. Se desprestigian a las personas una a una, en internet, en todas partes. Alguien me telefoneó un día advirtiéndome que tuviera cuidado, que se están siguiendo las comunicaciones de los izquierdistas”.
Las manifestaciones en favor de alguno de los grupos discriminados en Mauritania es percibido como estar en contra del propio grupo.
“Yo tengo un trabajo, educación, libertad. A mi madre le dicen « tu hija está con los haratin » (antiguos esclavos). Aquí esto es malo, pero no para la gente como yo. Todos somos mauritanos/as, tienen derechos como nosotros/as, es necesario que los ejerzan”
Mekfoula habla con naturalidad de la posibilidad de ser asesinada, pues en varias ocasiones le inundó el miedo por el revuelo causado por sus palabras, además de las amenazas directas que recibió.  Decidí salir del anonimato para decir lo que pienso, pero no lo digo con la misma fuerza que cuando estaba oculta. Ahora intento transmitir mi mensaje sin que cause shock, con más simplicidad. Recibo muchas críticas por lo que digo, gente que piensa que es peligroso mi discurso, pero en realidad no es por lo que digo, sino porque consideran que una mujer mauritana no debe hablar de ciertos temas. La mujer mauritana no habla frente a la gente, así que la gente no esperaba que una mujer hable como yo, es chocante. Me pregunto por qué no podemos hablar; defiendo la libertad de expresión. Recuerdo la primera vez que salí en televisión, en MBC, una cadena árabe. Es la primera vez que se vio una mauritana a cara totalmente descubierta con el velo a mitad de la cabeza. La gente me criticó mucho por eso. El hecho de pertenecer a una gran familia me ayudó en parte; si fuera de una familia como la de Ould M'kheitir o si fuera haratine, todo el mundo caería sobre mí. Yo no acepto esta discriminación, la combato, pero con prudencia”.

A pesar de estar convencida de su posición, tiene miedo. “Voy a sacarme un visado, sé que puedo ser el primer objetivo. Gente del IRA (Initiative de Résurgence du Mouvement Abolitionniste) que estuvo en prisión con los salafistas me dijo «atención Mekfoula, tú serás la primera en ser asesinada, estás en la lista de los salafistas». La gente no acepta que las mujeres hablemos, sólo pueden hablar los hombres”.
Mekfoula aumenta día a día sus detractores y seguidores. “Mi familia antes no aceptaba mi militancia, pero cada vez se acepta más. Mi hermana le dice a mis sobrinas que me escuchen, aunque les dice también que no quiere que sean como yo” dice entre risas. Comenta que su hijo al principio tenía dificultad por entenderla, pero que cada vez acepta su discurso y se interesa más por sus actividades. “Debemos comenzar los cambios por nuestras propias familias”

Video sobre Mauritania: Mekfoula Brahim y otras mujeres

Mekfoula navega contracorriente en un mar de dunas, en el que en el nombre de Allah puede justificarse casi todo.